Novenas
Novena a la Virgen del Rosario
El texto completo de la novena a Nuestra Señora del Rosario: la oración inicial, los nueve días con sus meditaciones, la versión de 54 días de Pompeya y cómo rezarla para la fiesta del 7 de octubre.

La novena a la Virgen del Rosario es la preparación de nueve días con que la Iglesia y los fieles honran a Nuestra Señora bajo su advocación más querida, la Reina del Santísimo Rosario, cuya fiesta se celebra el 7 de octubre. Se reza para pedir por las causas difíciles, por la paz en el hogar, por la conversión de los pecadores y por cualquier gracia que confiamos al Corazón de la Madre, ofreciéndole «aquellas místicas rosas» del Santo Rosario. Tradicionalmente se comienza el 28 de septiembre, de modo que el noveno día caiga en la víspera de la fiesta, aunque puede rezarse en cualquier tiempo del año con la misma confianza.
Para qué sirve esta novena y cuándo rezarla
Nuestra Señora del Rosario ha sido invocada por la cristiandad como auxilio en las mayores necesidades: fue bajo su amparo como la flota cristiana venció en Lepanto en 1571, y por esa victoria instituyó San Pío V su fiesta. Por eso esta novena es especialmente pedida para las causas que parecen imposibles, para la defensa contra el mal, para la paz de las familias y para obtener una buena muerte. No es un conjuro ni una fórmula mágica: es una súplica humilde y filial a la Madre de Dios, que presenta nuestros ruegos ante su Hijo. Rezada con fe, perseverancia y en estado de gracia, es una de las devociones más poderosas que la Iglesia nos ha legado. Si nunca has hecho una, conviene leer primero qué es una novena y aprender cómo rezar el Rosario.
Texto completo de la novena a Nuestra Señora del Rosario
Esta novena, de raíz dominicana, medita cada día una de las palabras del Ave María, de modo que las nueve jornadas recorren entera la salutación angélica. Cada día se reza la oración inicial, después la meditación del día, y se concluye con tres Avemarías, tres Glorias (Gloria al Padre) y la oración final. Es costumbre rezar además, cada día, cinco decenas del Santo Rosario, meditando los misterios del Rosario que correspondan.
Oración inicial (para todos los días)
¡Oh Madre y clementísima Virgen del Rosario! Vos que plantasteis en la Iglesia, por medio de vuestro privilegiado hijo Domingo, el místico árbol del Santo Rosario, haced que abracemos todos vuestra santa devoción y gocemos de su verdadero espíritu; de suerte que aquellas místicas rosas sean en nuestros labios y corazón, por los pecadores medicina y por los justos aumento de gracia. Amén.
(Aquí se pide con confianza la gracia que se desea obtener con esta novena.)
Primer día — «Dios te salve»
¡Cuánto mi alma se alegra, amantísima Virgen, con los dulces recuerdos que en mí despierta esta salutación! Se llena de gozo mi corazón al decir el «Ave María», para acompañar el gozo que llenó Vuestro espíritu al escuchar de boca del Arcángel Gabriel, alegrándome de la elección que de Vos hizo el Omnipotente para darnos el Señor. Amén.
Segundo día — «María»
¡Nombre santo! Dignaos, amabilísima Madre, sellar con vuestro nombre el memorial de nuestras súplicas, dándonos el consuelo de que lo atienda benignamente vuestro Hijo Jesús, para que alcancemos fastidio grande a todas las vanidades del mundo, firme afición a la virtud, y ansias continuas de nuestra salvación eterna. Amén.
Tercer día — «Llena eres de gracia»
¡Dulce Madre! Sagrario riquísimo en que descansó corporalmente la plenitud de la Divinidad: a vuestros pies se presenta despojada mi pobre alma, pidiendo la gracia y amor de Dios, con el que fuisteis enriquecida, haciéndote llena de virtud, llena de santidad, y llena de gracia. Amén.
Cuarto día — «El Señor es contigo»
¡Oh Santísima Virgen! Aquel inmenso Señor, que por su esencia se halla con todas las cosas, está en Vos y con Vos por modo muy superior. Madre mía, venga por Vos a nosotros. Pero ¿cómo ha de venir a un corazón de tan poca limpieza aquel Señor, que para hacernos habitación suya quiso, con tal prodigio, que no se perdiese, siendo Madre vuestra, vuestra virginidad? ¡Oh, muera en nosotros toda impureza para que habite en nuestra alma el Señor! Amén.
Quinto día — «Bendita Tú eres entre todas las mujeres»
Vos sois la gloria de Jerusalén, la alegría de Israel, el honor del pueblo santo de Dios. Obtenga por vuestra intercesión nuestro espíritu la más viva fe, para considerar y adorar con vuestro santo Rosario las misericordias que en Vos y por Vos hizo el Hijo de Dios. Amén.
Sexto día — «Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús»
Lloro, oh Madre mía, pues he cometido tantos pecados, sabiendo que ellos hicieron morir en la Cruz a vuestro Hijo. Sea el fruto de mi oración que no termine nunca de llorarlos, para reparación de nuestras faltas, hasta poder bendecir eternamente aquel purísimo fruto de vuestro vientre en el Cielo. Amén.
Séptimo día — «Santa María, Madre de Dios»
No permitáis que se pierda mi alma, comprada con el inestimable precio de la sangre de Jesús. Dadme un corazón digno de Vos, para que, amando el recogimiento, sea mi delicia rezaros el santo Rosario, adorando con él a vuestro Hijo, por lo mucho que hizo para nuestra redención, y por lo que os ensalzó, haciéndoos Madre suya. Amén.
Octavo día — «Ruega por nosotros, pecadores»
¡Madre de piedad! A Vos solo dijo aquel Rey soberano de la gloria: «Vos sois mi Madre». Alcanzadme humildad y plena confianza, dispuesto de este modo, con el auxilio de Dios, a recibir los favores de la Divina Misericordia, por los méritos de vuestro Hijo y Redentor nuestro. Amén.
Noveno día — «Ahora, y en la hora de nuestra muerte»
Estamos siempre expuestos a perder la gracia de Dios. Haced que no me separe de Dios y de Vos, Madre Santísima, en el último momento de la vida, que habrá de ser decisivo de mi eterna suerte. ¡Oh Madre de piedad!, concededme el consuelo de morir bajo vuestra protección y en el amor de mi Señor Jesús. Amén.
Oración final (para todos los días)
¡Oh Santísima Virgen, Madre de Dios, dulce refugio y consuelo piadoso de todos los afligidos! Por aquella confianza y autoridad de Madre con que podéis presentar nuestros ruegos al que es árbitro soberano de nuestro bien, interceded una y otra vez en favor nuestro. Conseguidnos el reformar con el Santo Rosario nuestras vidas, estudiando en tan dulce libro la fiel imitación de vuestro Hijo Jesús, hasta que podamos adorarlo y amarlo por todos los siglos de los siglos. Amén.
Se concluye rezando la Salve y las letanías del Rosario.
Variantes de la novena que quizá buscas
Novena a la Virgen del Rosario para una causa imposible
Cuando la petición parece imposible, la Iglesia no nos manda gritar más fuerte, sino confiar más hondo. Reza cada día la novena de arriba y, en el momento de pedir la gracia, presenta con lágrimas tu causa concreta a la Madre, como quien la deposita en manos seguras. La Reina del Rosario venció flotas enteras: nada humano le es imposible cuando lo pedimos para bien de nuestra alma.
Novena a Nuestra Señora del Rosario de Pompeya (la novena del Rosario de 54 días)
La novena del Rosario de 54 días nació en el santuario de Pompeya, en Italia, de la mano de san Bartolo Longo. Se compone de seis novenas seguidas: tres de petición y tres de acción de gracias, es decir, cincuenta y cuatro días rezando cada día las cinco decenas del Rosario, alternando los misterios (gozosos, dolorosos y gloriosos) y añadiendo la célebre Súplica a la Reina del Santísimo Rosario de Pompeya, cuyas primeras palabras rezan:
¡Oh augusta Reina de las Victorias, oh Virgen soberana del Paraíso, a cuyo nombre poderoso se estremecen y huyen los infiernos! [...] ¿Qué os cuesta, oh María, escucharnos? ¿Qué os cuesta salvarnos?
Los primeros veintisiete días se pide la gracia; los otros veintisiete se da gracias, se haya recibido o no lo pedido, en un acto de abandono total en la Madre. Muchos la buscan como «novena del Rosario de 54 días PDF»; puedes tenerla siempre a mano, junto con la Súplica completa, en la aplicación Iter Fidei.
Novena a la Virgen del Rosario de San Nicolás
Bajo el nombre de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás se venera a la Santísima Virgen en San Nicolás de los Arroyos (Argentina); se trata de una devoción reciente, ligada a acontecimientos de 1983. Su núcleo es exactamente el mismo Rosario de siempre, de modo que quien desee atenerse estrictamente a la tradición puede rezar sin más esta novena clásica a Nuestra Señora del Rosario, que es su raíz y su forma más segura.
Novena a Nuestra Señora del Rosario de Fátima
En Fátima, en 1917, la Virgen pidió por su propia boca que se rezase el Rosario cada día. Si esa es la advocación que te mueve, tenemos dedicada la novena a la Virgen de Fátima, que se une a esta como dos ramas del mismo árbol.
El Rosario y la novena por los difuntos
Muchos preguntan por el «noveno día del Rosario para difuntos»: es piadosísima costumbre acompañar a nuestros muertos rezando el Rosario durante nueve días tras el fallecimiento, aplicándoles cada Ave María como sufragio. Para ello hemos preparado el Santo Rosario para difuntos, que puedes intercalar con esta novena.
Versión para imprimir o en PDF
Esta página contiene el texto íntegro: puedes copiarlo, imprimirlo o guardarlo para rezarlo en familia. En la aplicación Iter Fidei encontrarás además la novena maquetada, con el Rosario completo y la Súplica de Pompeya, disponible sin conexión.
Cómo se reza esta novena
La novena a la Virgen del Rosario se reza así:
- Día de inicio. Si la ofreces para la fiesta, comienza el 28 de septiembre, para que el noveno día sea el 6 de octubre, víspera del 7. Fuera de octubre, puedes empezar cualquier día y rezarla nueve jornadas seguidas.
- Cada uno de los nueve días. Comienza con la señal de la cruz, reza la oración inicial, pide la gracia que deseas, lee la meditación del día, y añade tres Avemarías, tres Glorias y la oración final. Es muy recomendable rezar además las cinco decenas del Santo Rosario.
- La fiesta. El 7 de octubre, solemnidad de Nuestra Señora del Santísimo Rosario, corona la novena participando en la Santa Misa y rezando el Rosario completo, dando gracias por lo recibido.
La constancia es lo esencial: si un día se interrumpe, lo mejor es retomarla con humildad y llegar hasta el noveno día.
La historia de la devoción del Santo Rosario
La tradición de la Iglesia atribuye la difusión del Rosario a Santo Domingo de Guzmán (1170-1221), fundador de la Orden de Predicadores, a quien la Santísima Virgen habría entregado esta oración como arma contra la herejía albigense que devastaba entonces el sur de Francia. Los dominicos extendieron por toda la cristiandad esta forma de contemplar la vida, pasión y gloria de Cristo a través de los ojos de su Madre, hilando las Avemarías como una corona de rosas —de ahí el nombre de rosario.
El momento decisivo llegó el 7 de octubre de 1571. La flota de la Liga Santa se enfrentaba al poder otomano en el golfo de Lepanto, mientras en Roma el Papa San Pío V (dominico él mismo) convocaba a las cofradías del Rosario a suplicar por la victoria. Alcanzada la victoria contra toda previsión humana, el Pontífice atribuyó el triunfo a la intercesión de la Madre de Dios e instituyó, en acción de gracias, la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias, que su sucesor Gregorio XIII trasladó al primer domingo de octubre con el título de Nuestra Señora del Rosario. San Pío X fijó de nuevo su celebración el 7 de octubre, día que conserva en el calendario tradicional.
Siglos después, en la Pompeya moderna, un hombre que en su juventud se había apartado de la fe, el abogado Bartolo Longo (1841-1926), volvió a Cristo precisamente por el Rosario y consagró su vida a levantar el gran santuario mariano y a difundir esta devoción por el mundo entero, componiendo en 1883 la célebre Súplica. La Iglesia lo beatificó en 1980 y lo canonizó el 19 de octubre de 2025, ya en tiempos muy posteriores al calendario tradicional de 1962, que no lo incluye. Su ejemplo muestra que el Rosario es camino de conversión aun para las almas más alejadas. Toda esta larga historia se resume en una sola certeza: la que reza el Rosario no reza solo; reza de la mano de la Madre.
Preguntas Frecuentes
¿Cómo se reza la novena de la Virgen del Rosario?
Se reza durante nueve días seguidos. Cada día se dice la oración inicial, se pide la gracia deseada, se lee la meditación propia del día (que medita una palabra del Ave María) y se concluye con tres Avemarías, tres Glorias y la oración final. Se recomienda añadir cada día las cinco decenas del Santo Rosario.
¿Cómo se hace la novena del Rosario paso a paso?
Elige el día de inicio (para la fiesta, el 28 de septiembre); busca un momento tranquilo cada día; comienza con la señal de la cruz; reza la oración inicial y la meditación del día correspondiente; presenta tu petición; y termina con las oraciones finales. Lo importante es no faltar ninguno de los nueve días.
¿Cuándo se reza la novena a Nuestra Señora del Rosario?
La fiesta es el 7 de octubre, y todo el mes de octubre está consagrado al Rosario, por lo que es el tiempo más propio para rezarla, comenzando el 28 de septiembre. No obstante, puede rezarse en cualquier época del año, ante cualquier necesidad.
¿Qué diferencia hay entre esta novena y la del Rosario de 54 días?
La novena clásica dura nueve días. La novena del Rosario de 54 días de Pompeya son seis novenas seguidas (54 días): tres de petición y tres de acción de gracias, rezando cada día el Rosario entero y la Súplica de san Bartolo Longo. Ambas honran a la misma Virgen del Rosario.
¿Se necesita rezar el Rosario completo cada día durante la novena?
En la novena de nueve días no es estrictamente obligatorio, aunque es muy recomendable y responde al espíritu de la devoción. En la novena de 54 días sí es esencial rezar cada día las cinco decenas. Si quieres, puedes seguir el Santo Rosario completo.
¿Puedo rezar esta novena por una persona difunta?
Sí. Puedes ofrecerla como sufragio por un alma del purgatorio, aplicándole cada Ave María. Para acompañar a un difunto recién fallecido es tradición rezar el Rosario nueve días seguidos; encontrarás una guía en el Santo Rosario para difuntos.
¿Qué se pide en la novena a la Virgen del Rosario?
Puede pedirse cualquier gracia lícita: la paz en la familia, la salud, la conversión de un ser querido, una necesidad urgente y honrada, la protección contra el mal o una buena muerte. Se pide siempre confiando en que la Madre presentará nuestro ruego a su Hijo y en que Él dará lo que más convenga a nuestra salvación.
¿Es lo mismo Nuestra Señora del Rosario que la Virgen de Pompeya o la de Fátima?
Es siempre la misma Santísima Virgen María, honrada bajo distintas advocaciones ligadas al Rosario: Pompeya (por el santuario de Bartolo Longo) y Fátima (donde pidió rezarlo cada día) son dos rostros de la misma Reina del Santísimo Rosario.
En Iter Fidei encontrarás esta novena completa, el Santo Rosario con sus misterios, la Súplica de Pompeya y cientos de oraciones tradicionales para rezar cada día, incluso sin conexión. Descárgala aquí.
Fuentes. Sagrada Escritura (Biblia de Torres Amat); Súplica a la Reina del Santísimo Rosario de Pompeya, san Bartolo Longo (1883); Breviario y Misal Romano de 1962, fiesta de Nuestra Señora del Santísimo Rosario (7 de octubre); San Pío V, bula Consueverunt Romani Pontifices (1569); León XIII, encíclica Supremi Apostolatus Officio (1883); devocionarios tradicionales del Santo Rosario.