Novenas
Novena a la Divina Misericordia
El texto completo de la Novena a la Divina Misericordia, con la intención y las oraciones de los nueve días tal como el Señor las dictó a Santa Faustina, y cómo rezarla desde el Viernes Santo.

La Novena a la Divina Misericordia es la que el mismo Señor Jesús dictó a Santa Faustina Kowalska como preparación a la Fiesta de la Misericordia, que se celebra el domingo después de Pascua. Se reza para pedir por la conversión del mundo entero y por toda intención que llevemos en el corazón: la paz de una familia, la salud de un enfermo, el regreso de un ser querido a Dios, la buena muerte de quien agoniza. Cada uno de los nueve días llevamos a la Fuente de la Misericordia un grupo distinto de almas, para que todas conozcan cuán grande es la bondad de Dios.
Una nota sobre esta devoción
Seamos honestos con nuestros lectores que siguen los libros de 1962. Santa Faustina Kowalska murió en 1938 y fue canonizada el 30 de abril del año 2000 por el Papa Juan Pablo II; la devoción a la Divina Misericordia, en la forma que hoy conocemos, es reciente. Más aún: entre 1959 y 1978 el Santo Oficio mantuvo una notificación que prohibía la difusión de las imágenes y los escritos de sor Faustina, prohibición que fue estudiada de nuevo y revocada. Ofrecemos aquí la novena porque es muy buscada, plenamente ortodoxa y aprobada por la Iglesia. Quien prefiera atenerse estrictamente a la tradición anterior a 1958 encontrará su equivalente perfecto en la novena al Sagrado Corazón de Jesús: es el mismo Corazón traspasado, la misma fuente de misericordia, honrada por los santos de todos los siglos. Ambas devociones nos conducen al costado abierto de Cristo.
Cómo se reza esta novena
Cada día de la novena se hace de manera muy sencilla:
- Se lee la intención del día, con las palabras que el Señor dirigió a sor Faustina.
- Se reza la oración del día (la que comienza Misericordiosísimo Jesús...) y su conclusión (la que comienza Padre Eterno...).
- A continuación se reza la Coronilla de la Divina Misericordia, que se dice con las cuentas del rosario.
Si el corazón lo desea, puede añadirse la Letanía a la Misericordia Divina y la oración final, que reproducimos más abajo. Lo esencial es rezar con confianza, mirando la imagen de Jesús Misericordioso, con la inscripción Jesús, en Ti confío.
El texto completo de la novena
Primer día
Hoy tráeme a toda la Humanidad, especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en la inmensidad de mi Misericordia. De esta forma me consolarás de la amarga tristeza en que me sume la pérdida de las almas.
Misericordiosísimo Jesús, cuya inclinación natural es la de tener compasión de nosotros y perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en tu Bondad infinita. Acógenos en la morada de tu Corazón Misericordiosísimo y no permitas que salgamos jamás de Él. Te lo pedimos por el amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.
Padre Eterno, vuelve tu mirada misericordiosa hacia toda la Humanidad y en especial hacia los pobres pecadores, encerrándoles en el Misericordiosísimo Corazón de Jesús y, por los méritos de su dolorosa Pasión, muéstranos tu Misericordia, para que alabemos la omnipotencia de tu Misericordia, por los siglos de los siglos. Amén.
(A continuación se reza la Coronilla a la Divina Misericordia.)
Segundo día
Hoy tráeme a las almas de los sacerdotes y religiosos y sumérgelas en mi Insondable Misericordia. Fueron ellas las que me dieron fortaleza para soportar las amarguras de mi Pasión. A través de ellas, como a través de canales, mi Misericordia fluye hacia la Humanidad.
Misericordiosísimo Jesús, de quien procede todo bien, multiplica tus gracias sobre las almas consagradas a tu servicio, para que puedan hacer obras dignas de misericordia; y que todos los que las vean glorifiquen al Padre de Misericordia que está en el Cielo.
Padre Eterno, mira con misericordia al grupo elegido de tu Viña, las almas de los sacerdotes y religiosos, dótalas con la fortaleza de tus Bendiciones y por el amor del Corazón de tu Hijo, al cual están unidas, concédeles el poder de tu Luz, para que puedan guiar a otros por el camino de la Salvación y con una sola voz canten alabanzas a tu Misericordia, por los siglos de los siglos. Amén.
Tercer día
Hoy tráeme a todas las almas devotas y fieles y sumérgelas en el gran océano de mi Misericordia. Ellas me confortaron a lo largo del Vía Crucis y fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura.
Misericordiosísimo Jesús, que desde el tesoro de tu Misericordia distribuyes tus gracias a raudales entre todos y cada uno de nosotros. Acógenos en el seno de tu muy compasivo Corazón y no permitas que salgamos nunca de Él. Te imploramos esta gracia en virtud del más excelso amor, aquel con el que tu Corazón arde por el Padre Celestial.
Padre Eterno, vuelve tus ojos misericordiosos hacia las almas fieles, que guardan el legado de tu Hijo. Y por los méritos y dolores de su Pasión, concédeles tu bendición y tenlas siempre bajo tu tutela. Que nunca claudique su amor o pierdan el tesoro de nuestra santa Fe, sino que, con todo el ejército de Ángeles y Santos, glorifiquen tu infinita Misericordia, por los siglos de los siglos. Amén.
Cuarto día
Hoy tráeme a los que no creen en Mí y a los que todavía no me conocen. Pensaba en ellos durante las angustias de mi Pasión, y su futuro fervor sirvió de consuelo a mi Corazón. Sumérgelos en la inmensidad de mi Misericordia.
Misericordiosísimo Jesús, Tú que eres la Luz del género humano, recibe en la morada de tu Corazón lleno de compasión a las almas de aquellos que todavía no creen en Ti, o que no te conocen. Que los rayos de tu Gracia las iluminen para que también, unidas a nosotros, ensalcen tu maravillosa Misericordia; y no las dejes salir de la morada de tu Corazón desbordante de piedad.
Padre Eterno, vuelve tu piadosa mirada hacia las almas de aquellos que no creen en tu Hijo, y hacia las de aquellos que todavía no te conocen, pero que están presentes en el muy compasivo Corazón de Jesús. Aproxímalas a la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de tu Misericordia, por los siglos de los siglos. Amén.
Quinto día
Hoy tráeme a las almas de nuestros hermanos separados y sumérgelas en la inmensidad de mi Misericordia. Ellas, durante las angustias de mi Pasión, desgarraron mi Cuerpo y mi Corazón, es decir, mi Iglesia. A medida que se reincorporan a ella, mis heridas cicatrizan, y de esta forma sirven de bálsamo a mi Pasión.
Misericordiosísimo Jesús, que eres la Bondad misma, no niegues la Luz a aquellos que te buscan. Recibe en el seno de tu Corazón, desbordante de piedad, a las almas de nuestros hermanos separados. Encamínalas, con la ayuda de tu Luz, hacia la unidad de la Iglesia, y no las dejes marchar de la morada de tu muy compasivo Corazón, que es todo amor; haz que también ellas lleguen a glorificar la generosidad de tu Misericordia.
Padre Eterno, vuelve tu mirada misericordiosa hacia las almas de nuestros hermanos separados, especialmente hacia las almas de aquellos que han malgastado tus bendiciones y abusado de tus gracias manteniéndose obstinadamente en el error. También ellas están acogidas en el Corazón misericordioso de Jesús; no mires sus errores sino el Amor de tu Hijo y los dolores que para su provecho sufrió y aceptó por ellas durante su Pasión, y haz que también ellas glorifiquen tu gran Misericordia, por los siglos de los siglos. Amén.
Sexto día
Hoy tráeme a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños, y sumérgelas en mi Misericordia. Estas almas son las más parecidas a mi Corazón. Ellas me proporcionaron fortaleza durante mi amarga Agonía, ya que las veía como ángeles terrenales, velando junto a mis Altares. Derramo sobre ellas un torrente de gracias porque sólo el alma humilde es capaz de recibir mi Gracia. Es a las almas humildes a las que concedo mi Confianza.
Misericordiosísimo Jesús, que dijiste: Aprended de Mí, que soy manso y humilde de Corazón. Acoge en el seno de tu Corazón desbordante de piedad a todas las almas mansas y humildes, y a las de los niños pequeños. Estas almas son la delicia de las regiones celestiales y las preferidas del Padre Eterno, que muy particularmente se recrea en ellas. Son como un ramillete de florecillas que despiden su perfume ante el trono de Dios y el mismo Dios se embriaga con su fragancia. Ellas encuentran abrigo perenne en tu Piadosísimo Corazón, oh Jesús, y entonan incesantemente himnos de amor y de gloria.
Padre Eterno, vuelve tu mirada llena de Misericordia hacia las almas mansas, hacia las almas humildes y hacia las almas de los niños pequeños acurrucadas en el seno del Corazón de Jesús rebosante de piedad. Estas almas son las que se asemejan más a tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra hasta alcanzar tu Trono, Señor y Padre de Misericordia y Bondad suprema. Te suplico bendigas a toda la Humanidad, por el amor que te inspiran estas almas y el gozo que te proporcionan, para lograr que todas las almas entonen a la vez las alabanzas que se merece tu Misericordia, por los siglos de los siglos. Amén.
Séptimo día
Hoy tráeme a las almas que especialmente veneran y glorifican mi Misericordia y sumérgelas en mi Misericordia. Estas almas compartieron los sufrimientos de mi Pasión y penetraron en mi Espíritu más profundamente que ninguna otra. Son vivo reflejo de mi compasivo Corazón y brillarán con esplendor especial en la vida futura. Ninguna de ellas sufrirá el tormento del fuego del infierno, porque las defenderé con particular empeño a la hora de la muerte.
Misericordiosísimo Jesús, cuyo Corazón es el Amor mismo, acoge en el seno de tu Piadosísimo Corazón a las almas de aquellos que de una manera especial alaban y honran la grandeza de tu Misericordia. Dótalas con el poder de Dios y en medio de las dificultades y aflicciones haz que sigan adelante, confiadas en tu Misericordia; y unidas a Ti, oh Jesús, carguen sobre sus hombros el peso de toda la Humanidad; y por ello no serán juzgadas con severidad, sino que tu Misericordia las protegerá especialmente cuando llegue la hora de la muerte.
Padre Eterno, vuelve tu mirada hacia las almas que alaban y honran tu supremo atributo, la Misericordia infinita, y que están protegidas dentro del muy compasivo Corazón de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos están rebosantes de obras de misericordia, y sus corazones, desbordantes de alegría, entonan cánticos de alabanza a Ti, Altísimo Señor, exaltando tu Misericordia. Te lo suplico, Señor: muéstrales tu Misericordia, de acuerdo con la esperanza y confianza que en Ti depositan. Amén.
Octavo día
Hoy tráeme a las almas que están detenidas en el Purgatorio y sumérgelas en las profundidades de mi Misericordia. Que mi Sangre, cayendo a chorros, apacigüe las llamas en que se abrasan. Todas estas almas me son muy queridas. Ellas cumplen el castigo que se debe a mi Justicia. En tu poder está socorrerlas. Saca todas las Indulgencias del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas por ellas.
Misericordiosísimo Jesús, que exclamaste: ¡misericordia!, introduzco ahora en el seno de tu Corazón, desbordante de Misericordia, las almas del Purgatorio, almas que tanto aprecias pero que, no obstante, han de pagar su culpa. Que el manantial de Sangre y Agua que brotó de tu Corazón apague las llamas purificadoras, para que, también allí, el poder de tu Misericordia sea glorificado.
Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que padecen en el Purgatorio y que Jesús acoge en su Corazón desbordante de compasión. Te suplico, por la dolorosa Pasión que sufrió tu Hijo, y por toda la amargura que anegó su Sacratísima Alma, que te muestres misericordioso con las almas que se hallan bajo tu mirada justiciera. No las mires de otro modo, sino sólo a través de las Llagas de Jesús, tu Hijo bien amado; porque creemos firmemente que tu Bondad y Compasión son infinitas. Amén.
Noveno día
Hoy tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de mi Misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren mi Corazón. Por su tibieza e indiferencia mi Alma sintió una inmensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. Ellas fueron las que me hicieron gritar: Padre, si es posible, aparta de Mí este cáliz. Para ellas, la última esperanza de salvación será el recurrir a mi Misericordia.
Piadosísimo Jesús, a Ti que eres la Piedad misma, hoy te traigo al seno de tu compasivo Corazón a las almas enfermas de tibieza. Que estas almas heladas, que se parecen a cadáveres y que te llenan de repugnancia, se calienten con el fuego de tu puro Amor. Oh Jesús, todo compasión, ejerce la omnipotencia de tu Misericordia, y atráelas a Ti, que eres llama de Amor puro, y comunícales el fuego de tu divino Amor, porque Tú todo lo puedes.
Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos a las almas tibias que, a pesar de todo, Jesús cobija en el seno de su Corazón todo Misericordia. Padre de Misericordia, te ruego, por los sufrimientos que padeció tu Hijo, y por sus tres largas horas de Agonía en la Cruz, que ellas también glorifiquen el mar sin fondo de tu Misericordia. Amén.
Oración final de la novena
Oh eterno Dios, en quien la Misericordia es infinita y el manantial de compasión es inagotable, vuelve a nosotros tu mirada bondadosa y aumenta en nosotros tu Misericordia, para que en los momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que con absoluta confianza nos sometamos a tu Santa Voluntad, que es todo Amor y Misericordia. Oh incomprensible e impenetrable Misericordia de Dios, ¿quién puede glorificarte y adorarte dignamente? Oh Supremo atributo de Dios todopoderoso, Tú eres la dulce esperanza del pecador. Amén.
Variantes de la novena que muchos buscan
La novena y la coronilla a la Divina Misericordia. Van siempre juntas: se reza primero el texto del día y después la Coronilla de la Divina Misericordia con las cuentas del rosario. Una sin la otra queda incompleta.
La novena para una causa imposible o una gracia urgente. Aunque cada día tiene su intención universal, podemos añadir en silencio la petición que nos aflige: la reconciliación de un matrimonio, el trabajo honrado que falta, la conversión de un hijo alejado, la salud que se resiste. El Señor prometió, a las tres de la tarde, la Hora de la Misericordia, no negar nada al alma que se lo pida por los méritos de su Pasión. Recemos con esa confianza, no como quien recita un conjuro, sino como el hijo que se abandona en los brazos del Padre.
La versión corta de la novena. Para los días de mucho trabajo basta con lo esencial: leer la intención del día, rezar la oración Misericordiosísimo Jesús... con su conclusión Padre Eterno..., y añadir la Coronilla. Es breve y cabe en cualquier momento del día.
El texto para imprimir o en PDF. Este artículo contiene la novena completa; puede guardarse, imprimirse desde el navegador o llevarse en el teléfono con la app de Iter Fidei, para tenerla a mano cada uno de los nueve días sin depender de la conexión.
Cuándo empieza la novena a la Divina Misericordia
Tradicionalmente la novena comienza el Viernes Santo y termina el sábado, víspera del Domingo de la Divina Misericordia, que es el primer domingo después de Pascua. En el año 2026, el Viernes Santo cae el 3 de abril y el Domingo de la Divina Misericordia el 12 de abril, de modo que la novena se reza del 3 al 11 de abril. Las intenciones de los nueve días siguen el ritmo de la Semana Santa y de la Octava de Pascua:
- Día 1 (Viernes Santo): toda la humanidad y los pecadores.
- Día 2 (Sábado Santo): los sacerdotes y religiosos.
- Día 3 (Domingo de Pascua): las almas devotas y fieles.
- Día 4: los que no creen y los que aún no conocen a Cristo.
- Día 5: los hermanos separados.
- Día 6: las almas mansas y humildes y los niños.
- Día 7: las almas que veneran la Misericordia.
- Día 8: las almas del Purgatorio.
- Día 9: las almas tibias.
Ahora bien, el mismo Señor indicó que esta novena puede rezarse en cualquier momento del año en que necesitemos implorar una gracia. No hay que esperar a la Pascua para acudir a la fuente de la Misericordia.
Quién fue Santa Faustina Kowalska
Helena Kowalska nació el 25 de agosto de 1905 en Głogowiec, una aldea pobre del centro de Polonia, tercera de diez hijos de una familia campesina y profundamente cristiana. Desde niña fue dada a la oración, laboriosa y sensible a la voz de Dios; apenas recibió tres cursos de escuela y hubo de servir como criada en casas ajenas para ayudar a los suyos. A los veinte años, tras una visión del Señor sufriente, ingresó en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, en Varsovia, y tomó el nombre de sor María Faustina del Santísimo Sacramento.
Su vida religiosa transcurrió en la humildad de los oficios más sencillos: cocinera, hortelana, portera, en distintos conventos de Polonia. Bajo esa apariencia corriente escondía una intensa vida mística. El 22 de febrero de 1931, en Płock, se le apareció el Señor vestido de blanco, con la mano derecha levantada en gesto de bendición y de la izquierda brotando dos rayos, uno pálido y otro rojo, y le pidió que se pintara aquella imagen con la inscripción Jesús, en Ti confío. De aquellas gracias nació su Diario, en el que, por obediencia a sus directores espirituales, dejó escrito el mensaje de la Misericordia.
Consumida por la tuberculosis y por los padecimientos que ofreció por los pecadores, murió santamente en Cracovia el 5 de octubre de 1938, a los treinta y tres años. Fue beatificada en 1993 y canonizada el 30 de abril del año 2000. Su fiesta se celebra el 5 de octubre. Toda su doctrina se reduce a una sola verdad, tan antigua como el Evangelio: que la misericordia de Dios es más grande que todos nuestros pecados, y que quien confía en ella no queda jamás defraudado. Es la misma confianza que respira la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, del que esta Misericordia no es sino el resplandor.
Preguntas Frecuentes
¿Cuándo empieza la novena a la Divina Misericordia?
Empieza el Viernes Santo y concluye el sábado siguiente, víspera del Domingo de la Divina Misericordia (el primer domingo después de Pascua). En 2026 se reza del 3 al 11 de abril. Aun así, puede rezarse en cualquier época del año.
¿Cómo se reza la novena de la Divina Misericordia?
Cada día se lee la intención propuesta por el Señor, se reza la oración del día con su conclusión, y después se reza la Coronilla de la Divina Misericordia. Opcionalmente se añaden la letanía y la oración final. Lo esencial es rezar con confianza.
¿Es lo mismo la novena y la coronilla?
No, pero se rezan juntas. La novena son las nueve intenciones y oraciones, una por día; la Coronilla es una oración breve que se dice con las cuentas del rosario y que corona cada día de la novena. Conviene rezar ambas.
¿Qué es una novena?
Es una oración perseverante que se prolonga durante nueve días seguidos, a imitación de los nueve días que los Apóstoles y la Virgen pasaron orando entre la Ascensión y Pentecostés. Puedes leer más en qué es una novena.
¿Se puede rezar en cualquier época del año?
Sí. Aunque su lugar propio es la Semana Santa y la Octava de Pascua, el Señor mismo dijo a sor Faustina que se rezara siempre que necesitemos implorar una gracia. Es especialmente oportuna ante una necesidad grave o por un enfermo en peligro.
¿Cuándo es la Fiesta de la Divina Misericordia?
Se celebra el domingo siguiente al de Pascua de Resurrección, llamado Domingo de la Divina Misericordia. En 2026 será el 12 de abril.
¿Para qué sirve esta novena?
Para pedir por la conversión de los pecadores y por cualquier intención legítima: la paz del hogar, la reconciliación, la provisión honrada, la salud, la buena muerte. No es un ensalmo ni una fórmula mágica, sino una súplica confiada a la bondad de Dios, que se acompaña siempre de la confesión y de una vida cristiana.
¿Puedo ofrecerla por un difunto?
Sí, y es muy propio: el octavo día está dedicado precisamente a las almas del Purgatorio. Puede unirse a la oración por las almas del Purgatorio para aliviar a nuestros difuntos.
En Iter Fidei tienes la novena y la Coronilla a la Divina Misericordia siempre contigo, con el texto completo, la Hora de la Misericordia y las oraciones de cada día, para rezar con la Iglesia dondequiera que estés. Descárgala aquí.
Fuentes. Santa Faustina Kowalska, Diario. La Divina Misericordia en mi alma; oraciones aprobadas de la novena y la Coronilla a la Divina Misericordia; Sagrada Escritura (Biblia de Torres Amat).